lunes, 18 de agosto de 2014

¿Se puede impulsar el aprendizaje informal? La perspectiva individual

Coincidiendo, quizás, con el descrédito y la impopularidad progresiva de la formación tradicional, junto a la omnipresencia y proliferación de las tecnologías sociales -con lo que comportan de alta conectividad entre las personas-, los aprendizajes informales han recobrado un nuevo impulso. Éstos, como sabemos, siempre han estado ahí, pero huérfanos como estábamos los centros de formación de un nuevo modelo formativo que reafirme y legitime nuestra intermediación (en una época de crisis de cualquier tipo de intermediación), volvemos la mirada al aprendizaje informal con la esperanza de convertirlo en (la) alternativa que nos salve. Y puede que sí, que sea una buena alternativa. Si lo entendemos de forma amplia con estos tres elementos: autoaprendizaje, aprendizaje social y aprendizaje incidental; y, además, lo acreditamos y certificamos, podemos estar hablando de una nueva forma de administrar la formación y provocar aprendizajes más eficientes.
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Affectio societatis

Es la colaboración que deben prestar los socios para la obtención de los fines de la sociedad. Debe ser: activa (no se limita a la realización del aporte, sino que se extiende al gobierno y a la administración de la sociedad); igualitaria (la sociedad no admite la subordinación o la dependencia entre sus componentes) y leal (el socio tiene que anteponer el interés social a su interés personal).

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